Emigrar no es solo hacer valijas, sacar pasajes y cambiar de país. Emigrar es también sentarse a hablar con la familia, explicar lo inexplicable, enfrentar preguntas que ni uno mismo tiene resueltas, y sostenerse entre la ilusión y la culpa.
Cuando tomamos la decisión de irnos de Argentina, sabíamos que uno de los momentos más difíciles iba a ser contarle a los nuestros. No porque no nos quisieran, sino porque precisamente nos quieren tanto, que la idea de vernos partir era dolorosa.
Y para ser sinceros, no era la primera vez que hablábamos de irnos. Primero fue Nueva Zelanda, luego Estados Unidos… y como nunca concretábamos, cuando mencionamos que esta vez sería España, la mayoría no nos creyó. “Otra más de ustedes”, pensamos que habrán dicho. Hasta que pusimos fecha, vendimos cosas, y los pasajes estaban en mano. Ahí se volvió real. Y con eso, llegó la reacción.
Las primeras respuestas no fueron fáciles. Hubo tristeza, enojo, miedo. Escuchamos frases como: —“¿Y los chicos?” —“¿Y si no se adaptan?” —“¿Y si después quieren volver?” —“¿Y nosotros cuándo los volvemos a ver?”
Y claro… dolía. Porque aunque sabíamos que lo hacíamos con la mejor intención —darles a nuestros hijos un entorno más tranquilo, seguro y con futuro—, no deja de ser duro ver cómo los que amás sienten que los estás abandonando.
Pero con el tiempo, algo cambió. Cuando nos vieron bien, cuando escuchaban las risas de los chicos por videollamada, cuando notaban que no nos arrepentíamos… comenzaron a entender. Algunos nos dijeron: —“Ahora entiendo por qué se fueron.” Y eso, aunque parezca poco, significa muchísimo.
Porque sabemos que las generaciones anteriores emigraron también. Muchos vinieron desde España a Argentina escapando de la guerra o la pobreza. Y muchos de ellos jamás pudieron volver. Hoy, con otras herramientas y otro contexto, sentimos que en cierto modo estamos volviendo a nuestras raíces. Vinimos a quedarnos, a integrarnos, a sumar. Lo que buscamos es calidad de vida, valores, comunidad.
Cada familia tiene su historia. Cada migración es distinta. No venimos a comparar. Venimos a compartir lo que vivimos, con respeto, con el corazón en la mano. Porque sabemos que muchas personas están pasando por lo mismo, o están por hacerlo… y les vendría bien saber que no están solas.
💛 Gracias a quienes nos apoyaron desde el principio. Gracias a quienes lo entendieron con el tiempo. Y gracias también a quienes no lo entendieron, pero nos dejaron volar.
🎥 Si querés ver el video completo, donde hablamos de todo esto con emoción y sinceridad frente a cámara, te invitamos a mirarlo aquí 👉 LA PARTE DIFÍCIL DE EMIGRAR: Reacción de la familia cuando les dijimos que nos íbamos a España 🇪🇸💔